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La aparición de
herramientas tan poderosas como la calculadora y el ordenador actuales
está comenzando a influir fuertemente en los intentos por orientar
nuestra educación matemática primaria y secundaria adecuadamente, de
forma que se aprovechen al máximo de tales instrumentos.
Es claro que, por
diversas circunstancias tales como coste, inercia, novedad,
impreparación de profesores, hostilidad de algunos... aún no se ha
logrado encontrar moldes plenamente satisfactorios.
Este es uno de los retos
importantes del momento presente.
Ya desde ahora se puede presentir que nuestra forma de enseñanza y sus
mismos contenidos tienen que experimentar drásticas reformas.
El acento habrá que
ponerlo,
también por esta razón,
en la comprensión de
los procesos matemáticos más bien que en la ejecución de ciertas
rutinas que
en nuestra situación actual, ocupan todavía gran parte de la energía
de nuestros alumnos, con el consiguiente sentimiento de esterilidad
del tiempo que en ello emplean. |